Estoy. En realidad me fui hace mucho. No quise estar más. No sé, cuando cierro los ojos todo es tan paz y negro párpado, pero ¿realmente será negro? Certezas me faltan ahora pero no importa. Estoy. De nuevo luz que no ilumina, no estoy una vez más. No pido mucho, no quiero pedir nada me basta con estar cuando quiera y desaparecer también, se trata de mí y lo que necesito. Ahora mismo necesito no estar, no estar para ti ni para nadie porque dices muchas estupideces. Tus estupideces tienen razón pero en general, no. Me aburres. No estoy.
lunes, 4 de junio de 2018
miércoles, 30 de mayo de 2018
No es el fin
Realmente me molesta tu presencia, sabes? Supongo que no y espero que no. Espero que tu ego jamás te deje ver insignificante, verte, y aunque la ceguera tiene cura cuando uno mismo se cubre los ojos, lamentablemente tus ojos nacieron enfermos, como tú, y sé que no se quieren curar.
jueves, 17 de mayo de 2018
miércoles, 5 de julio de 2017
Té
Espectador, observas desde afuera un todo del que no eres parte, te convences de no ser lo suficientemente bueno y te estancas. Estás al medio. Ojos abiertos, grandes como ventanas que dejan entrar la luz de las 7:00 de la mañana, las cortinas ya estaban abiertas y es que en la noche anterior ya no sentías frío. De nuevo dejaste el dormitorio desordenado y ahora quieres regresar porque te da ansiedad que llegue el final del día, piensas en aquello que no hubieras perdido simplemente organizando tu ropa y respiras pausado. No tienes tiempo para esto.
lunes, 2 de enero de 2017
martes, 25 de octubre de 2016
Instituciones
Supongo que es la música que me pone así, a veces sin ganas de mucho y otra con ganas de todo.
Suena una canción, recuerdo y sonrío en silencio.
Espero paciente los intervalos de tiempo para estar sola y perderme, ir corriendo lejos.
Tengo ganas de reírme, salir a caminar en la madrugada, cantar en voz alta, ignorar lo que pasa pero percibir todo con matices infinitos.
A veces, tengo ganas de encerrarme, desarmarme y pensar en todo lo que me pierdo por ser como soy.
Otras simplemente me enojo demasiado.
Y ahora, no sé en qué estado estoy.
domingo, 16 de octubre de 2016
No title
No sé ni entiendo hasta que punto sea bueno que la gente tenga poder. Los seres humanos deben quedarse insignificantes como lo que son. La normalidad con la que las personas asumen la sumisión me enferma, me enferma tanto que el sólo hecho de imaginarlo o presenciarlo me genera arcadas, repulsión. No hablo de la sumisión en todas sus formas, hablo de la sumisión no consentida, la sumisión porque se cree que el trato es natural y cotidiano. Es injusto pensar que el maltrato es necesario, es productivo y sirve para dar lecciones, para aprender. Pésimo o tanto peor, creer que vale la pena soportar y asentir: es parte del aprendizaje, tendrá recompensa. ¿De qué recompensa hablan? Me angustia saber que las personas te arrojan a lo mismo, porque yo pase por a, b, c, tú tienes que pasar por lo mismo, no entiendo la lógica, no me parece razonable. Creo que es lamentable repetir y entrar a ser parte de un círculo de infelicidad constante simplemente porque a mí me tocó, porque tiene que ser "igual" para todos, porque por más que en teoría no sea así, en la práctica lo es y te aguantas porque sí. Me pregunto, entonces, ¿cómo le dan poder a personas así? personas acomplejadas y resentidas que sólo buscan transmitir lo que sintieron de la peor forma, que buscan hacerte igual de acomplejado e insignificante que ellos. De pronto, has dejado de ser un mero espectador, contra tu voluntad asientes y callas, la frustración llega niveles inimaginables, tratas de hablar pero ya no sabes que decir porque aunque te asfixies estás obligado a ser uno más.
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