sábado, 25 de junio de 2016

Yo me escondía en tus palabras, dormía en ellas y, cuando salían, me despertaban siempre cálida.

sábado, 18 de junio de 2016

Eres muy bueno para ir al cielo

El punto es

¿Bueno en qué?

martes, 14 de junio de 2016

La chica que esperaba era infinita

Curitas verdes con caritas felices.
¿Te cortaste?
No, tranquila, es solo una curita de adorno.
Ah, ten más cuidado.
No, no pasa nada.
¿Para qué te la pones entonces?
Para que me preguntes si estoy bien.
¿Y lo estás?
Ahora sí.

domingo, 12 de junio de 2016

Alguien va

Hablaba conmigo misma para que el eco mental se apodere del resto de cordura que aún habitaba en mí. Nada estaba bien pero eso jamás representó un problema para mí. Tal vez en los momentos de extrema lucidez aparecía la respuesta a mis absurdos dilemas pero rápidamente pasaba algo confuso y volvía a desarmarme. Necesito más tiempo a solas aunque me aterre despertar un día hecha un lío por tantas ideas que aparecen a borbotones. En otras palabras, no te necesito, ya sé que me siento como Laura, pero no voy ni vengo, ni tengo valija gris, no sé si sea el final de una vida de penas y nadie me cubrirá de besos, mucho menos el sol pero no importa, no tienes que aparecer donde no te llaman, por acá todo bien.

domingo, 29 de mayo de 2016

Vacío II

Dormí mucho tiempo y amanecí vacía.

Tal vez vacía siempre estuve, como esas tazas que ya están rajadas y nadie vierte nada por temor a que se bote, tampoco la botan porque es linda y está cargada de recuerdos.

Recuerdos que aprisionan mentes, que someten y agobian hasta doler.

Suspiros profundos, palpitación constante, parpadeo.

Manos frías, viento fortísimo, ojos que lagrimean y no sienten tristeza, sólo es viento.

Madrugada pasajera, acercamiento efímero, suspiro una vez más.

Y entonces, silencio.

lunes, 2 de mayo de 2016

Lunes otra vez

Los lunes la renovaban.
Cada mañana, era un reencontrarse constante.
Más que reencontrarse, encontrarse.
Oliendo el calor del té.
Corriendo de un lado a otro.
Sintiendo gotas de agua fría.
Espejo.
Celulares de adorno.
¿Desayunaste?
Calor del té.
Algo olvido.
Escaleras.
Subir, bajar, bajar.
¿Ya te vas?
Sí, chao.


lunes, 11 de abril de 2016

Privacidad

Me sentí obligada una vez más. No recuerdo en que momento dejé de creer en aquel cariño, no sé cómo mis manos rasgaron lo que quedaba. Todavía poseo esporádicos pasajes de conversaciones absurdas, rutinarias, mi interés era poco o nada, ella no tenía que saberlo. Asumía poderes impensables y sentía que podía gobernarme, cuantas veces traté de explicarle que no era posible, ya era muy tarde. Ella no creía en nadie, ni en ella misma, se escondía en aquel mundo imaginario donde podía ser aceptada y amada por todos. Ya era tarde para mi, yo sería la excepción y, de nuevo, ella no tenía que saberlo.